Americas

Laura Agustín's picture

Hay que tener una visión de las cosas: Mujeres brasileiras en la industria del sexo en España

Con todo el debate ideológico sobre la prostitución, salen poco simples testimonios de personas que han decidido viajar y trabajar en la industria del sexo. Cuando digo ‘decidido’ quiero decir que puede que tengan pocas opciones para salir adelante pero sí tienen algunas y pueden preferir unas a otras. Es un planteamiento básico, que no niega el sexismo del mundo ni la injusticia para los países menos ricos sino que destaca la dimensión personal donde el candidato a la migración mira su situación y opta por viajar. Y muy fácilmente sale una historia no solo de ganarse la vida sino una visión empresarial y emprendedora, de personas que calculan sus chances, planifican sus futuros y son todo menos víctimas. Los siguientes relatos vienen de un trabajo de Adriana Piscitelli, de la Universidade do Estado de São Paulo, Brasil. He marcado frases en las que se puede oir la voz de personas que están informándose mediante redes, que están tomando decisiones y que tienen una visión a largo plazo de sus vidas.

Laura Agustín's picture

Jesus loves strippers: Christian outreach

(Posted at Border Thinking on Migration, Traficking & Commercial Sex)

In campaigns protesting raids and other drastic actions against prostitutes and sex workers, Christianity is often slagged off. That’s not fair; it’s how people interpret their duty as Christians that can lead to abuse. Here’s an example of Christian outreach, carried out in the same sort of way that civilian harm-reduction projects are done. Note that this helper ‘won’t apply for federal funds because she doesn’t want anything to interfere with “preaching the Word,”’and doesn’t see her role as trying to get women out of the industry  Excerpts only - click on the title for the complete story.

Jesus & strippers

Emily Belz, WorldMag.com

Los Angeles. Near midnight. Industrial buildings. Empty streets. Full parking lot. Men wander into a nondescript building, “Fantasy Castle.” Bouncers stand at the door. Inside, on stage. women dance to earn their rent. Men watch in the dark. Booze, perfume, and loneliness.

Syndicate content
Powered by Drupal, an open source content management system